Vamos a ver, no seré yo quien diga que los fotógrafos tienen que quitarles el pan a los videocámaras del mundo.
Y lo digo porque conocida es mi debilidad y respeto por los fotoperiodistas.
(Y, dicho sea de paso, mi inquina por los «fotógrafos de bodas y bautizos» que también pululan por algunas redacciones)
Pero aqui no estamos ante lo que un maestro célebre del Arte de Cúchares sentenció con el inefable «lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible».
Todo lo contrario.
Me explico.
Hace unos meses en un seminario de diseño tuve la suerte de conocer a un periodista méxicano, antiguo director de fotografía de Reuters, que me salvó de la siguiente «cornada».
Yo acababa de decir lo que digo en el titular de este post, se levantó una mano y un caballero me preguntó con sorna si lo que estaba prooniendo era «perder a un buen fotógrafo para ganar un mal videocámara».
Debí yo titubear porque el mexicano se adelantó y me dijo: si me lo permites le contesto yo.
Y lo hizo con más o menos estas palabras:
Mire usted, mi estimado amigo: nosotros los fotoperiodistas hemos sido entrenados para saber captar imágenes que cuentan historias y, por tanto, le puedo asegurar que en general los fotógrafos de prensa tienen una sensibilidad informativa mucho mayor que el típico videocámara cuyo acceso a la profesión no se hace en redacciones sino en la calle, manejando tecnología, y grabando todo lo que se le pone por delante. Esa diferencia hace que cuando los actuales fotoperiodistas empuñamos videocámaas o con nuestras mismas cámaras de foto grabamos video, lo que consiguemos es de mucho más valor. Por tanto, cuantos más fotoperiodistas hagamos también videoperiodismo, mejor que mejor. Y no me venga usted con lo de que no saben o es muy complicado porque eso que ahora nos piden es lo que llevamos haciendo hace ya muchos años en nuestra vida privada.
El aplauso de la audiencia fue rotundo.
Y yo dije para mis adentros lo que ahora pongo aquí por escrito.
Amén, Amén, Amén.
Primeras páginas que claman al Cielo

Esta mañana los fanáticos del Tour de Francia (entre los que me incluyo) nos hemos desayunado con esta foto tremenda de la etapa reina de los Pirineos.
Pero, qué pena, los dinosaurios de L’EQUIPE no han tenido lo que hay que tener.
Porque ante esta foto, señoras y señores, lo que hay que hacer es descubrirse, ponerse ¡en pié! y hacer genuflexión doble como si pasara la Reina de Inglaterra o el Papa de Roma.
¿Se imaginan ustedes lo que hubiera sido esta misma primera a toda plana sin esa basura de «promos» arriba, espantoso banner y ese pie de foto ilegible abajo?
Hubiera sido una foto poster como una catedral.
Inolvidable.
Coleccionable.
Pero, no; estos sátrapas del periodismo medieval no se atrevieron o, lo que es peor, tal vez ni se lo plantearon.
Asi van.
De mal en peor.
Porque el enemigo -estarán todos ustedes de acuerdo conmigo- está en casa.
Y se llama falta de imaginación, valentía y coraje.
P.D. Dicho todo esto desde San José donde INNOVATION está maquinando con Antonio Martín, Javier Ramírez, Daniel Lozano y Chus del Rio, para lanzar el primer diario deportivo de Costa Rica, un periódico que hará época. Se lo juro por mis muertos. Y pongo de testigo al mismísimo Gustavo Jiménez, un crack que será su Director.
